
La era de la electrónica
La puerta se abrirá cuando imprimas tu huella dactilar en la manilla. En algunos modelos más sofisticados un lector de iris reconocerá al propietario. Podrás sentarte en el asiento que prefieras, ya que tu parcipación en la conducción será mínima y no será necesario que vayas mirando hacia adelante. Para iniciar la marcha sólo tendrás que darle las coordenadas del lugar donde quieres ir o pedirle que te lleve al mejor restaurante de la ciudad, por ejemplo.
Todo es fácil gracias al control por voz. Después de saludarte, tu coche te dirá cuánto tiempo se tardará en llegar al destino y te irá informando si existe algún contratiempo. Gracias a su GPS calculará la distancia a recorrer, las condiciones de la vía, el tiempo meteorológico y el tráfico... y eligirá la mejor ruta. Si la cosa se da bien, mantendrá una velocidad de crucero de 200 km/h, si lo ve mal elegirá otro camino, quizá más largo, pero siempre más ágil.

Vida a bordo
El habitáculo será espacioso pero, sobre todo, muy versátil. Se podrá convertir en monovolumen, berlina, deportivo... con mucha facilidad. Los asientos serán anatómicos, como los de Primera Clase de un Boeing. Te podrás recostar mientras un apoyapiés te permitirá descansar casi como en casa. Si lo deseas, te darán un masaje en la nuca o en la espalda. Y si no has ido al gimnasio, podría potenciar tus músculos mediante electroestimuladores. Sólo tendrías que pedírselo. Gracias al control por voz casi no existirán interruptores en el cuadro.También se podrá elegir entre distintos tonos de luces: para descansar, para leer, para ver una 'peli', para jugar a la Play, para terminar una reunión de trabajo... Hablarás con tu jefe por videoconferencia, mientras te tomas un tentempié. También podrás cerrar las cortinillas
-para que nada te moleste- o abrir el techo panorámico para admirar las estrellas. Tu participación en la conducción será mínima, pero tu actividad a bordo puede ser incesante.

Cada día un traje
Antes de salir se podrá elegir la carrocería y el interior que más interesa según sea el trayecto que vamos a recorrer. La máquina de cambiar carrocerías estará preparada en el garaje, esperando una orden. La base del coche siempre será la misma y se adaptará perfectamente a las distintas posibilidades para elegir. Las carrocerías se adhieren a esta base, también se ajustarán las suspensiones según sea el trazado. Más rebajadas para rodar por autopista, más altas para las incursiones por el campo. Los neumáticos tendrán garantía de por vida y estarán preparados para todo tipo de terreno.

Cuatro motores
Un procesador que transforma el hidrógeno en agua producirá la electricidad necesaria para mover los motores instalados en cada una de las cuatro ruedas. Estos funcionarán independientemente uno de otro según las exigencias de la conducción. Atrás habrán quedado los tiempos en que un sólo motor propulsaba el vehículo. El funcionamiento del control de estabilidad ya no requerirá que se frenen algunas ruedas, lo que suponía pérdidas de eficiencia. La dirección será independiente en cada rueda y, en función de las circunstancias, actuará sobre una o varias. Y lo mismo ocurre con los frenos, que recuperarán, en forma de electricidad, la energía que producen.

El piloto que llevamos dentro
El volante, los pedales y la palanca de cambios serán escamoteables, porque no se necesitarán en carretera. Existirán por si queremos dar rienda suelta al piloto que llevamos dentro. Pero, para ello, habrá que acudir a un circuito, porque en carretera el propio sistema nos lo impedirá.

Seguro ciento por ciento
El viaje será relajante, el sistema de comunicación del vehículo estará alerta en todo momento. Los coches que ruedan por la misma zona se irán intercambiando información sobre las condiciones de la ruta, los imprevistos, el estado de la calzada... Y también lo harán con la propia carretera para evaluar el tipo de trazado, el tráfico... Así, las reacciones de la máquina siempre serán suaves y rápidas. El vehículo mantendrá la velocidad y la distancia de seguridad precisa, gracias al control de crucero adaptativo de última generación. Mediante una cámara de infrarrojos se podrá ver en un monitor más allá de lo que llega el ojo humano. Así, los pasajeros podrán saber qué hay al final de una gran recta o en el horizonte. Pero lo que existe después de una curva, por ejemplo, es algo que el vehículo sabrá de antemano gracias a la comunicación entre coches. El conductor no tiene que preocuparse.
Poco antes de llegar a casa o a la oficina, el sistema de comunicación del vehículo dará la orden a la puerta del garaje de que está cerca. El portón se abrirá, el coche se aparcará, se chequeará y se desconectará. La puerta del automóvil se retirará para dejarte salir. El viaje ha terminado.

Contaminación cero
No te preocuparás de ir a repostar. Tu coche lo hará por ti. Te lo advertirá al iniciar el viaje y en la primera estación de hidrógeno que exista por el camino se detendrá y realizará la operación automáticamente, sin que el conductor tenga que bajarse del vehículo. Se colocará al lado del surtidor y en pocos segundos se completará el tanque, con el que podrá recorrer algo más de mil kilómetros sin contaminar un ápice.